viernes, julio 31, 2009

Después de unas semanas encerrado en mi habitación, iluminado por la poca luz que entraba por las rendijas de la persiana y alimentándome de lo poco que me daba internet en una situación de extremo aburrimiento veraniego decidí salir a la calle y comprobar que mis huesos no habían sido carcomidos por la osteoporosis.

El miércoles fui al cine con la intención de ver LOS MUNDOS DE CORALINE. Y así fue, y tengo que decir que aunque la película no me disgusto para nada y me pareció original y siniestramente encantadora (la simpatía in extremis siempre me ha causado pánico) al final no me conmocionó tanto como yo esperaba. Me habían hablado tan bien de ella y tenía tantísimas ganas de verla (sobretodo en 3D y no pude) que supongo que influyo de una manera negativa en mi percepción. No era el día adecuado. Espero que no me pase lo mismo con UP.
Pero no todo fueron semi-decepciones porque al finalizar la película y animado por mi afable compañero de fechorías "Adrián" (XD) fuimos directos y sin pasar por taquilla a ver ICE AGE 3 con tan buena suerte que entramos en la sala cuando quedaban 5 minutos para que acabara la película. Es decir, sospechosamente llegamos una hora y media tarde y nos perdimos "un poquito del prinicipio". Con las mismas salimos corriendo y nos colamos en HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE, película entretenida si la ves como si fuera un capítulo de Sensación de vivir o la duermes un rato. Dos películas y pico por el precio de una, ¡precios populares, oiga!.

Por otra parte en mi encierro voluntario he descubierto esa cosa llamada cine online versión megaupload y aparte de ver en menos de un minuto MENTIRAS Y GORDAS (en fin, ya dije una vez que no hablaría de películas que no me hayan gustado) también he visto OTTO (OR UP WITH DEAD PEOPLE) de Bruce Labruce, una bonita historia de sangre, vísceras, porno, homosexualidad, zombies y amor. Me recordó tanto a mi infancia... Eso sí ,tuve que esperar 54 minutos para ver la última parte (fui a cenar, bajé al perro, ordené mis discos, me duché y olvidé todo lo que había pasado hasta entonces) ya que son así de majos que te dejan a medio pis. Recomiendo este sistema de visionado de películas sobretodo si estás tan engachado a "Supersalidos" como al "El séptimo sello", o lo que es lo mismo, si te la suda lo que ves.

Por último, hoy parto hacia el norte de Hispania con la esperanza de pisar la playa y tomar el sol cual rey lagarto. Sé que lo conseguiré y que volveré (aún no se cuando ni cómo pero lo haré) no sin antes recomendaros Spotify, que es el nuevo mesías de la música y que ha conseguido que tenga una canción distinta en mi cabeza cada 30 segundos (y me ha provocado algo de manía persecutoria gracias a sus anuncios que parecen grabados con el contestador del teléfono) y recordarros que tengáis cuidado con la gripe A, anda mucho cerdo suelto y en verano se multiplican como conejos.

Me voy a respirar la brisa del mar.

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Et je sais que cet air-là
Te ramènera vers moi


p.d.- Me llevo unos cuantos guiones que estudiar, ¡vacaciones útiles! y unas cuantas cosas que hacer a la vuelta (La piscina del Óscar, seguir con el montaje de mi obrita, la fiesta de cumple de Michael Jackson, la taxidermia con mascotas pequeñas, terminar la segunda temporada de Weeds, ir al Aquópolis, organizar mi vida..)

miércoles, julio 08, 2009

Este fin de semana se ha celebrado el "orgullo" madrileño (aunque yo no me siento ni mejor ni peor por ello) y lo he pasado tostándome al sol del festival de teatro clásico de Almagro. Así que, como es de suponer, en este post no voy a hablar de nada mínimamente homosexual . Bueno, puede que luego le dedique unas líneas a CR, que es el sueño gay de todo hetero.

En Almagro aparte de disfrutar de la vida con algunos de mis mejores amigos (incluyendo a esa niña -niña literal- que me embelesa llamada Ainara) tuve la suerte de conseguir entradas in situ para ver lo que quería. Empezando por Fuenteovejuna en el Teatro municipal (el cual me encanta porque parece hecho de caramelos y azúcar glas). Una versión hecha por estudiantes de varios institutos del sur de Madrid (y organizada por el ayuntamiento de Parla en concreto) que a mi humilde parecer rebosaba inocencia y verdad. La cosa es que durante un año, diversos profesionales del arte escénico han estado instruyendo a estos jóvenes de entre 15 y 20 años tanto en música como en acrobacia, canto, verso o interpretación y el resultado ha sido esta bonita adaptación de Lope en el que los actores aparte de aprender, nos han enseñado que no hay etapa más sincera que la adolescencia.

El sábado me quedé en el bungalow del camping leyendo Farenheit 451 y tirando piedras a un gato. Pero el domingo me fui directo al Corral de Comedias a ver El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, dirigida por mis queridos Laila (Ripoll) y Mariano (Llorente), a los que por cierto felicito por su mejor obra hasta la fecha, Juanel. La obra cuenta con un texto no ya complicado, sino lo siguiente en el que Lope de Vega (es que es su año, a ver qué a va a pasar) cuenta todo lo que hay que saber y más sobre, como bien dice el título, el arte de hacer comedia. Si intentas enterarte de todo el texto puedes acabar con un desprendimiento de masa cerebral pero los chicos de Micomicón logran capear el temporal a base de buen humor (genial el entremés de los sordos) y entretenimiento (desde aquí mi enhorabuena a Rebeca, Teresa y Ana, compañeras y amigas de teatro y andanzas varias que ya brillan con luz propia).

Por otro lado, también descubrí un nuevo garito llamado URGENCIAS (y yo quedando en Traumatología) con patio interior y buena música a las afueras de Almagro que me dejó maravillado. Sobretodo su proyección al más puro estilo Batman de su nombre en una fachada próxima. La verdad es que es la segunda vez en tres años que vengo al festival así que ya se me había olvidado lo agradable que es disfrutar del verano con una buena compañía.

Cambiando radicalemente de tema, el lunes pude alucinar literalmente con la presentación en España de ese producto mediático que es Cristiano Ronaldo. La gente se queja mucho de su llegada y todo el mundo pone el grito en el cielo con los millones y millones que ha pagado cierto club merengue por él, pero yo no señalaría tanto al jugador portugués como a quien le compra. Al fin y al cabo si tú hicieras bien tu trabajo y alguien te ofreciese dinero como para paliar el hambre en el mundo por llegar a la cima de tu carrera haciendo lo que más te gusta, ¿no aceptarías? Otra cosa es en lo que emplease el dinero finalmente (y eso que en principio, todo el mundo es libre en gastar su sueldo como le venga en gana).
Ochenta mil personas nada más y nada menos abarrotaron antes de ayer el estadio Santiago Bernabeú para ver a una persona lucir palmito y dar unos cuantos toquecitos a un balón mientras soltaba sonrisas nerviosamente chulescas como pensando "Soy el rey del mundo". Ochenta mil personas que gritaban su nombre y se avalanzaban histéricas en busca de una mirada fanfarrona. Las mismas ochenta mil personas que en su mayoría criticaron y criticarán el dinero que se han gastado en traer a este país del primer mundo en crisis a uno de los mayores astros prefabricados del fútbol, ese juego en el que es cada vez es más importante vender un balón que jugar con él.


Por último ayer asistí desde casa al mayor funeral jamás visto en la historia de la televisión. El último adiós al rey del pop. Todos limpiamos su corona antes de mandarla al más allá. La cultura americana tiene otro concepto de vida y más que nada otro concepto de muerte. No me imagino a Telecinco retransmitiendo mundialmente la muerte de Marisol. Bueno, la verdad es que después de ver todo lo que he visto de ese programa post-tomate llamado Sálvame (y con una versión muy chunga de la versión de las Nancys rubias de la misma canción como cabecera) no me extrañaría nada.

Seguramente Michael estaría muy contento de ver a todos sus amigos y seguidores vía satélite reunidos para recordarle una vez más como la estrella que fue. Incluso perdonaría a Elizabeth Taylor por no acudir a la cita aludiendo que todo no iba a ser más que un gigantesco circo (¿es que acaso Michael no vivía con un mono llamado Bubbles, Liz?). Me conmovió la fraternidad con que su amiga Brooke Shields recordaba viejas travesuras, me impresionó la voz del pequeño de doce años que importaron de Inglaterra para cantar "Who's loving you?" de un increíblemente joven Smokey Robinson, me extraño de sobremanera el empeño por convertirle en una figura afroamericana y negra (cuando ya estaba más blanco que la teta de una monja), me sobrecogió la familia Jackson al completo al aparecer como siniestras figuritas coleccionables de "Historias de la Cripta", me revolvió el coro de niños de la ONU al ritmo de "We are the world/Heal the world" y para terminar, me golpeó, zarandeó y exorcisó una sola y simple cosa:Las últimas palabras de su hija Paris, la que hasta ahora había sido invisible para el mundo entero y que con una lacrimosa despedida nos hizo callar a todos por unos segundos. Seguramente fuese parte del espectáculo, no carente de morbo eso sí (y bastante sobrio para lo que me esperaba) aunque la pequeña no creo estuviese pensando en su repercusión mediática, sino en despedirse del padre al que tanto quiso. Con ese último "te quiero mucho" me hizo olvidarme del mito para pensar, por una vez, en la persona. Y es que a veces se nos olvida que estamos hecho de carne y huesos. Y que por muy famosos que seamos, en la gran comedia de la vida somos como todos los demás. Humanos.



Oye atento, y del arte no disputes,
que en la comedia se hallará modo
que, oyéndola, se pueda saber todo.

FIN


p.d.- El vídeo es mi discreto homenaje a otra gran artista que también ha fallecido estos días. Pina Bausch, la cual cambió para siempre el mundo de la danza contemporánea. En "Hable con ella" es retratada en una de sus obras más famosas, Café Müller y aquí os dejo el final de la palícula con Mazurca Fogo. No os perdáis Las lágrimas de la pequeña emperatriz, imágenes inolvidables.