Resurrección. Saco una mano viscosa por la pantalla para anunciar mi retorno. Han pasado más de tres meses desde la última vez que publiqué un post pero como siempre he dicho este blog nunca morirá. Y con la llegada de la primavera vuelvo a las andadas escribiendo en este diario para no dormir sobre mi vida y obra en este mundo. Ahí es nada.En este tiempo he hecho muchas cosas (aunque no lo parezca) entre ellas: aprobar todas la asignaturas de Realización Audiovisual, luchar con uñas y dientes y puñales y chantajes y extorsiones y asesinatos por mis prácticas (que al final resulta que haré en la sala Cuarta Pared), he corrompido menores organizando una fiesta que rozaba (si no se pasaba por el forro) la ilegalidad, he ido a pedir una autorización de regreso para poder volver de Copenhague ya que con mi tarjeta de residente caducada y sin ese permiso me dejaban salir del país pero no volver a entrar (ser inmigrante es parecido a ser perro pero sin dueño ni hogar), he comenzado a ensayar la obra que con tanta ilusión escribí con los actores que yo quería, he sido partícipe en una revuelta estudiantil, me he comido 240 galletas Festival de fresa en menos de una semana, he bailado hasta el amanecer y he bebido hasta perecer, tuve una falsa alarma de hepatitis sin yo ser nada de eso y sobretodo y más que nada he visto mucho cine (que nunca viene mal).
Tengo que destacar tres películas, Fedora, A ciegas y cómo no, Los Abrazos Rotos. La primera la ví una mañana desoladora agarrado a un tazón de Frosties y una mantita de franela de esas que te hacen sentir tan arropado y fue una experiencia totalmente gratificante. Me alucinó descubrir el secreto de la eterna juventud de la pobre Fedora y en cierto modo, la compadecí porque no creo que nadie en su sano juicio quiera vivir intentando atrapar el tiempo.
La segunda me hizo replantearme mi capacidad de visión porque aunque consiga algún día ver con total claridad, siempre me harán falta gafas. Y temo que si ese día llega, quiera volver a quedarme ciego. Espeluznante la escena en que Julianne Moore and friends se disponen a intercambiar comida. Creo que habría que canonizar a esta mujer por toda su carrera. Y no perder el tiempo haciendo campañas anti-abortistas cuando ni siquiera sabrás nunca lo que es tener un hijo.
Por último asistí al estreno de la nueva película de Almodóvar (quiero decir que ví la peli el mismo día del estreno no que la viese tomando palomitas con Penélope, por lo menos de momento). Y antes de pronunciarme ante tal acontecimiento declaro que no llegué virgen al visionado. Me refiero a que sabía casi todo lo que podía saber sobre la película ya que he sido un fiel seguidor de las aventuras de Pedro y su equipo durante todo el rodaje gracias a su interesantísimo blog y he leído todo lo que se podía leer sobre ella (hasta la biblia para cinéfagos que es Cahiers Du Cinema y que aunque me guste muy mucho admito que muchas veces si no llevas un diccionario al lado es como leer sobre física cuántica, no sé hasta que punto me hace gracia eso). Pues bueno, con todo esto no puedo decir que la película no me haya gustado. Pero si que me ha parecido algo larga y esto es debido a que a partir de un determinado momento (para mí) pega un bajón y luego juega a la montaña rusa con el espectador. También tengo que decir a su favor que la ví rodeado de gilipollas que no hacían más que reírse donde nadie se reía y se levantaban para marcharse anunciándolo a los cuatro vientos y así no hay quién cree tensión. Por supuesto, tiene dos de las escenas más bonitas que he visto y unos actorazos como la copa de un pino (lo que hace Pe es tan complicado como poco agradecido) y yo creo que si me hubiese enganchado su "tempo" la hubiera disfrutado más. Almodóvar, en mi humilde opinión , ha creado de nuevo imágenes imborrables pero que cuesta asimilar (que no seguir). De todos modos es un acierto terminar con ese autoplagio maravilloso que es "Chicas y Maletas" porque la gente lo agradece de una manera desternillante. Espero que la siguiente sea una comedia en toda regla porque lo necesitamos.
Tendré que esperar al Dvd para poder ver una secuencia que había despertado mi curiosidad y que no se ha incluído en la versión final del film y es la cena en el restaurante para ciegos que rodaron en la más absoluta oscuridad.
Bueno entretanto yo intentaré disfrutar de estos espléndidos días de sol madrileño y haciendo fechorías varias. Llevo una temporada que no paro con el tema de la visión y ya me ha entrado el pánico. Nadie sabe cuando abriremos los ojos.
p.d.- Menos mal que Dani Martín (ECDL) sólo sale unos segundos porque si hubiera tenido más protagonismo no sería tan guay ver "actuar mal" a Penélope.




























